Cómo gestionar el estrés en el ámbito laboral

Por Francis Ferris, gerente de Duart-Ferris

El Consejo General de la Psicología de España define el estrés como ese proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento como amenazante o desbordante de sus recursos. A menudo los hechos que lo ponen en marcha son los que están relacionados con cambios, que exigen del individuo un sobreesfuerzo y por tanto ponen en peligro su bienestar personal.

Si pensamos en esta definición y la extrapolamos a nuestras sociedades, nos damos cuenta de que esos “acontecimientos o situaciones amenazantes” son continuos en el entorno actual. Está claro, que hoy, el fenómeno amenazante por excelencia es el COVID-19, un virus que ha transformado nuestro entorno laboral y social de manera inmutable. Pero si analizamos nuestra sociedad con mayor profundidad, no podemos obviar que desde el inicio del SXXI vivimos en unos valores sociales y laborales instalados en la productividad, la actividad, la compulsividad, la agresividad, la celeridad y la agitación.

Tenemos que aprender a utilizar herramientas que nos permitan detectar que estamos acelerados/as, que tenemos estrés.

Francis Ferris

Lo describe de forma bastante ilustrativa Jorge Freire en su libro Agitación, en el que habla de un “carnaval perpetuo” donde estar solo/a  en una habitación y reflexionar no tiene cabida. En pocas palabras, nuestra sociedad ha erotizado el estrés porque parece que las personas con un ritmo rápido tienen más éxito. Pero el problema es que no todos somos iguales ni personal, ni profesionalmente. Ni toleramos, ni queremos, el mismo nivel de estrés. Y la sociedad y trabajos actuales, no nos permiten muchas veces pararnos a pensar en cómo somos y en qué queremos realmente, porque vivimos en la sociedad “del hacer” y no “del ser”.

TÉCNICAS PARA CONTROLAR EL ESTRÉS EN TU TRABAJO

En Duart-Ferris impartimos cursos diseñados para que las empresas y trabajadores entiendan qué les pasa en cada momento y aprendan a gestionar esta “erótica del estrés” en el ámbito laboral y personal.

Para gestionar el estrés son fundamentales dos anclajes o técnicas: la primera la respiración, la segunda la postura corporal. Tómate un respiro en tu trabajo para trabajar sobre ellas si estás estresado.

Francis Ferris

Para ello, establecemos una serie de técnicas fundamentales, de las que te explicamos algunas a continuación:

  1. Acaba con el mito del estrés. Lo primero que debemos hacer es desmitificar al propio estrés. Es decir, el estrés no siempre es malo ya que muchas veces es lo que nos mueve a actuar, a mejorar, a cambiar de vida. No podemos vivir en la apatía permanente, lo que en psicología se conoce como eustrés. Pero tampoco podemos vivir siempre en el denominado distrés, es decir, en la continua presión sin descanso y la agitación permanente, con jornadas laborales maratonianas. El estrés deja de ser bueno en el momento en que pasamos de la fase del eustrés al distrés, que se produce cuando existe demasiada presión sin descanso, pues a partir de ese momento nuestro rendimiento y el de las personas de nuestro equipo decrece, y acabamos quemados. Debemos, por tanto, mantener un nivel de estrés que seamos capaces de gestionar adecuadamente y suponga un incentivo y no una carga que afecte a nuestra salud.
  2. Decide cuánto estrés quieres en tu trabajo y en tu vida. En este punto, es muy importante tener en cuenta que no todas las personas toleran y aprenden a gestionar el mismo nivel de estrés laboral o vital. Lo primero que tenemos que hacer es averiguar cuál es ese nivel para nosotros y aprender a gestionarlo. Porque, aunque es posible minimizar el estrés, las cosas nos afectan no por lo que nos dicen o por cómo sean las situaciones desde fuera, sino por cómo nosotros las interpretamos. Con lo que ante una misma situación estresante, cada uno experimentará unas reacciones y una manera de vivirla distinta. El estrés laboral existe, está ahí, sobre todo asociado a determinados puestos directivos o puestos con mucha carga de trabajo. También hay ocasiones en las que los picos de estrés son puntuales por una campaña o carga adicional de trabajo. Eres tú, que trabajas en estos puestos, el que sabe qué nivel constante de estrés hay o si solo son puntas de trabajo. Y, en este sentido, es importante determinar si es adecuado para ti y, en tal caso, aprender a gestionarlo. Porque lo que para uno es estresante, para otro es retador.
  3. Observa al estrés. En ocasiones, puede ocurrir que terminemos en circunstancias que no hayamos elegido y que sean de alto estrés laboral, como actualmente con el COVID 19 y su estrés constante. En estas situaciones, no hay que luchar contra el estrés, hay que observarlo. Si hay lucha, hay miedo, y no sirve para nada porque todavía se incrementa más la sensación de estar estresado/a. Tenemos que aprender a utilizar herramientas que me permitan detectar que estoy acelerado/a, que tengo estrés. Ante síntomas en el entorno laboral como la ansiedad, la dificultad de concentración, la tensión muscular, la saturación por carga de trabajo o la irritabilidad con los compañeros y compañeras, hay que parar sin miedo. Hay que tener espacio con uno/a misma aunque estés en la oficina, y una posible manera de conseguirlo es permitirte parar durante dos minutos cada hora y resetear tu cuerpo, es decir, darte cuenta de si tu respiración es entrecortada o amplia, de si hay alguna parte de tu cuerpo que está tensa, de qué emociones o pensamientos estás teniendo ( por ejemplo, si constantemente estás pensando “ debería haber hecho …” “ soy una tonta/ un tonto, otra vez me he equivocado”, u otros pensamientos que nos llevan al maltrato interno), etc.  Solamente tienes que observarte sin juicio, colocarte como un espectador de lo que está sucediendo dentro de ti mismo/a; y a partir de ahí, al modificar tu respiración y empezar a alargar tu exhalación, notas cómo la tensión va desapareciendo y los pensamientos negativos que te invadían, empiezan a desvanecerse. Una manera de parar, es ponerse una alarma como recordatorio.
  4. Utiliza anclajes para gestionar el estrés. La angustia me conecta al pasado, el estrés al futuro, pero hay que estar en el presente. Para poder hacer esto y gestionar el estrés son fundamentales dos anclajes o técnicas: la primera la respiración, la segunda la postura corporal.
    • La respiración: si haces sesiones maratonianas tienes que parar aunque sean 5 minutos para resetear. Para y respira profundamente, controla la respiración. Recurrir a la atención plena de la respiración para afrontar el estrés, puede parecer algo demasiado simple, pero este proceso te invita a que pruebes antes de juzgar. El efecto calmante se produce gracias al uso de la respiración para anclarte en el momento presente.
    • Tu cuerpo: tradicionalmente, hemos tendido a relegar al cuerpo dando mayor preponderancia a la mente. Por eso, se ha pensado que todo el proceso para la disolución del estrés tiene su foco exclusivamente en la mente. Pero las investigaciones actuales señalan la importancia del cuerpo en nuestra psique y el gran papel que éste tiene en integrar, re-cordar, y poder afrontar de forma sana los cuadros de estrés y ansiedad. Cuando te tomes tu momento en el trabajo, observa también las reacciones de tu cuerpo: dolor de cuello, tensión en la mandíbula… Y empieza a soltar tus músculos. Esto te devuelve al presente y desde ahí tu perspectiva de la situación cambiará. Porque cuando la postura corporal, cambia tu foco.

Como hemos analizado, se tiende a creer que el estrés es consecuencia de circunstancias externas a nosotros. Pero, en realidad, nace dependiendo de la forma en que evaluemos los sucesos o nuestras capacidades para hacerles frente. Cuando el estrés se prolonga o intensifica en el tiempo, nuestra salud, nuestro desempeño e incluso nuestras relaciones personales pueden verse afectadas.

Aprende a tomarte un descanso y a mantenerte en el presente, especialmente cuando estás en tu trabajo. Si empiezas practicando con la respirando y tomando consciencia de tu cuerpo, según te he indicado, serás tú quien domine/ gestione el estrés y no permitirás que el estrés te domine.

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