¿Tu empresa factura más que el año pasado? ¿Tiene dinero en la cuenta? ¿Está obteniendo beneficios? Aunque puedan parecer preguntas similares, cada una refleja una realidad diferente.
Conocer la salud financiera de una empresa implica analizar mucho más que su nivel de facturación. Una empresa puede vender mucho y, sin embargo, tener problemas de liquidez. También puede disponer de dinero en su cuenta en un momento determinado y no ser realmente rentable.
Por eso, especialmente al acercarse el último trimestre del año, conviene detenerse y analizar los principales indicadores económicos del negocio.
¿Qué significa que una empresa tenga una buena salud financiera?
La salud financiera empresarial refleja la capacidad de un negocio para generar beneficios, mantener liquidez, afrontar sus obligaciones y sostener su actividad en el tiempo.
No existe un único dato que permita determinar si una empresa está financieramente sana. Es necesario analizar diferentes variables de forma conjunta.
Entre ellas se encuentran la rentabilidad, la liquidez, el endeudamiento, la evolución de los ingresos y gastos, la tesorería y las previsiones para los próximos meses.
La Dirección General de Estrategia Industrial y de la Pequeña y Mediana Empresa recomienda, entre otras medidas, realizar una gestión profesional de la tesorería, controlar las cuentas y evaluar de forma continua la rentabilidad del negocio.
Facturación no es lo mismo que beneficio
Uno de los errores más habituales consiste en valorar la situación de una empresa únicamente por su facturación.
Una empresa puede aumentar considerablemente sus ventas y, aun así, reducir su beneficio si sus costes han crecido todavía más.
Por eso es importante analizar:
- Evolución de los ingresos.
- Costes fijos y variables.
- Márgenes obtenidos.
- Beneficio real.
- Evolución respecto a ejercicios anteriores.
- Rentabilidad de productos o servicios.
La pregunta no debería ser únicamente “¿cuánto estamos vendiendo?”, sino también “¿cuánto estamos ganando y qué margen estamos obteniendo?”.
Tener dinero en el banco tampoco garantiza una buena situación
La liquidez es otro elemento fundamental.
La tesorería permite comprobar si la empresa dispone de recursos suficientes para afrontar sus pagos: nóminas, proveedores, impuestos, alquileres, préstamos, suministros y otros compromisos.
Pero disponer de liquidez en un momento concreto no significa necesariamente que la situación financiera sea buena.
Por ejemplo, una empresa puede tener dinero en su cuenta después de recibir varios cobros, pero tener importantes pagos pendientes para las próximas semanas.
Por eso resulta fundamental realizar previsiones de tesorería y conocer qué dinero entrará y qué dinero tendrá que salir.
Además, los retrasos en los cobros pueden generar necesidades adicionales de financiación, aumentar los costes financieros y afectar a la solvencia empresarial.
5 aspectos que deberías revisar para conocer la salud financiera de tu empresa
1. Ingresos y evolución de las ventas
Analiza cómo han evolucionado tus ingresos durante el año y compáralos con ejercicios anteriores o con los objetivos que habías establecido.
Una caída puntual no tiene por qué ser preocupante, pero sí conviene identificar sus causas.
¿Ha disminuido la demanda? ¿Has perdido clientes? ¿Ha cambiado tu estructura comercial? ¿Existe estacionalidad?
Los datos sirven para detectar tendencias antes de que se conviertan en problemas.
2. Rentabilidad
La facturación por sí sola no permite saber si un negocio funciona correctamente.
Es necesario conocer cuánto queda después de asumir los costes necesarios para desarrollar la actividad.
Analizar la rentabilidad permite detectar qué productos, servicios o líneas de negocio están aportando realmente valor y cuáles pueden estar generando unos márgenes demasiado reducidos.
3. Tesorería
La gestión de la tesorería debe permitir anticipar las necesidades de liquidez.
Para ello es importante tener controlados:
- Cobros pendientes.
- Pagos a proveedores.
- Nóminas y seguros sociales.
- Impuestos.
- Préstamos y otras obligaciones financieras.
- Gastos recurrentes.
- Inversiones previstas.
Una previsión adecuada permite anticiparse a posibles tensiones de liquidez en lugar de reaccionar cuando el problema ya ha aparecido.
4. Endeudamiento
La financiación puede ser una herramienta útil para crecer, invertir o afrontar determinadas necesidades empresariales.
El problema aparece cuando el nivel de endeudamiento deja de ser sostenible para la capacidad económica del negocio.
Por eso conviene conocer qué deuda tiene la empresa, cuánto paga periódicamente y cómo afecta esa financiación a la tesorería y a los resultados.
5. Previsiones para los próximos meses
Analizar el pasado es importante, pero gestionar una empresa también implica mirar hacia delante.
- ¿Qué previsión de ventas tienes para los próximos meses?
- ¿Qué gastos extraordinarios pueden aparecer?
- ¿Necesitarás contratar personal?
- ¿Tienes previsto realizar alguna inversión?
- ¿Habrá meses con mayor necesidad de liquidez?
El análisis financiero debe ayudarte precisamente a responder estas preguntas y a tomar decisiones con mayor anticipación.
¿Por qué septiembre es un buen momento para revisar las finanzas?
Después del periodo estival comienza una etapa especialmente importante para muchas empresas.
El último trimestre del año permite revisar los resultados acumulados, analizar las previsiones de cierre y tomar decisiones antes de que termine el ejercicio.
Es un buen momento para preguntarse:
- ¿Vamos a cumplir nuestros objetivos?
- ¿Estamos obteniendo la rentabilidad que esperábamos?
- ¿Tenemos suficiente liquidez para afrontar los próximos meses?
- ¿Hay gastos que deberíamos revisar?
- ¿Podemos realizar las inversiones previstas?
- ¿Necesitamos ajustar nuestra estrategia?
No se trata simplemente de cerrar el año, sino de utilizar la información disponible para tomar mejores decisiones empresariales.
La importancia de anticiparse
Una empresa financieramente bien gestionada no espera a tener un problema para revisar sus números.
El seguimiento periódico permite detectar desviaciones, controlar la tesorería, analizar la rentabilidad y tomar decisiones con mayor información.
La propia DGEIPYME señala la importancia de contar con herramientas de análisis financiero y de realizar un control continuo de aspectos como presupuestos, activos, pasivos, créditos, previsiones de ventas y cobros.
Por eso, la información económica de tu empresa no debería quedarse únicamente en la contabilidad o en el cierre anual.
Debe convertirse en una herramienta para gestionar.
¿Conoces realmente la salud financiera de tu empresa?
Saber cuánto facturas es importante.
Saber cuánto ganas es fundamental.
Pero conocer tu liquidez, tu endeudamiento, tus márgenes y tus previsiones es lo que te permite tener una visión más completa de la situación de tu negocio.
En Duart-Ferris te ayudamos a analizar la información económica de tu empresa para que puedas tomar decisiones con mayor seguridad y planificación.
Porque gestionar una empresa no consiste únicamente en reaccionar ante los problemas.
Consiste en anticiparse a ellos.

